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Las ciudades donde estamos: sus nombres

Estudio Sampere es una escuela de español con una amplia tradición en el sector. Tiene escuelas en España e Hispanoamérica, en ciudades con mucha historia. Te animamos a conocer un poco más sobre las ciudades donde estamos y te contamos ahora algunas cosas curiosas sobre el nombre de estas:

 

ALICANTE (ESPAÑA)

Una leyenda de amor explica la historia de su nombre. Una historia de amor imposible de amantes desgraciados. La leyenda cuenta…

Cántara, hija del Califa de la ciudad, además de tener una alta posición social, poseía una gran belleza, hecho que provocó que dos jóvenes musulmanes se enamoraran locamente de ella. El Califa decidió que uno de ellos se casaría con su hija, y para decidir quién, los pretendientes deberían llevar a cabo una gran hazaña para que Alá decidiera.

Almanzor y Aly, los dos pretendientes, se pusieron manos a la obra. Almanzor se fue a las Indias para traer especias exóticas a su amada, mientras que Aly se comprometió ante el Califa a cavar una acequia y poder traer agua a la ciudad desde Tibi.

Almanzor se dedicó a su trabajo seriamente, pero Aly perdió un poco más el tiempo escribiendo poesías a Cántara. Esto hizo que Cántara cayera locamente enamorada de él. Por otro lado, Almanzor llegó con sus barcos llenos de extrañas especias, y el Califa, que era un hombre de palabra, le concedió la mano de su hija.

Aly, desesperado, se tiró al vacío por un barranco, Cántara, al enterarse, siguió sus pasos y se tiró al mar. El Califa murió de tristeza, y su cara quedó grabada sorprendentemente en el monte Benacantil. La corte, impresionada por los hechos, decidió llamar a la ciudad Alicántara.

Alicante

CUENCA (ECUADOR)

La ciudad, que hoy todos conocemos con ese nombre, se llama así en honor al virrey español que mandó fundar la ciudad, Andrés Hurtado de Mendoza, que nació en la ciudad española de Cuenca. En realidad el nombre oficial es Santa Ana de los Cuatro Ríos de Cuenca debido a que en esta ciudad se cruzan los ríos Tomebamba, Tarqui, Yunacay y Machángara y a la tradición española de dedicar a un santo o santa de la iglesia católica las ciudades fundadas en el Nuevo Mundo.

Cuenca

LA HABANA (CUBA)

Hay varias hipótesis sobre el origen del nombre de esta ciudad. La más aceptada es la que lo deriva de un cacique taíno que controlaba toda la zona y que se llamaba Habaguanex. Aunque otras versiones dicen que el nombre a la ciudad se debe a una evolución de la palabra taína sabana o de haven o gaven (‘puerto’). O también se ha documentado su nombre a partir de la palabra aruaca abana (‘ella está loca’), que hacía referencia a una leyenda.

Cuenta la leyenda…

Llegaron los españoles a la isla de Cuba, a un bonito puerto protegido de los vendavales, el Puerto Carenas, una mañana de tormenta. Fueron recibidos por una hermosa india sentada sobre una gran roca. Los españoles intentaron hablar con ella:

–¿Quién eres, bella indiana? –le preguntaron.
–Habana. –contestó dignamente.
–¿Cómo se llama este lugar?
–Habana –volvió a contestar.
–¿Quién es tu padre?
–Habanex –contestó orgullosa, y al parecer sin temor.

Los españoles, sorprendidos, volvieron a preguntar.

–¿Cómo te llamas? ¡Di!
–Habana –repitió claramente la indígena.
–Pues desde hoy este lugar se llamará La Habana.

La india hizo un gesto de yo, tocándose el pecho, y repetía: “Habana, Habana, Habana”. El oficial español dibujó a la india sobre la roca y escribió su nombre debajo, como confirmación de que el lugar adquiría ese nombre.

La Habana

MADRID (ESPAÑA)

Tras finalizar la guerra de Troya, fueron pocos los supervivientes que lograron huir, entre ellos estaba el príncipe Bianor, que se dirigió al puerto para abandonar el país en una barca. No encontró ninguna, así que huyó hacia Grecia y después a Albania, allí fundó un reino.

Tras su muerte, su hijo Tiberis le sucedió en el trono. Este tenía dos hijos, uno legítimo, llamado Tiberis, y otro, Bianor, engendrado de su relación con una bella aldeana llamada Mantua. Para evitar los futuros problemas de sucesión, Tiberis padre dotó de una fabulosa riqueza a la aldeana Mantua y a su hijo Bianor, y los expulsó al reino de Italia.

Allí, la aldeana fundó la ciudad de Manto (hoy, Mántova) y Bianor, influido por un sueño en el que el dios Apolo le aconsejaba rechazar el reino que le ofrecía su madre, decidió irse en dirección a la tierra donde muere el sol. Antes de irse, cambió su nombre por el de Ocno, cuyo significado era “el don de ver el porvenir en los sueños”, aconsejado por su madre.

El viaje duró aproximadamente diez años, hasta que una noche se le volvió a aparecer el dios Apolo en sueños y le indicó que en ese mismo lugar debería fundar una nueva ciudad. Cuando despertó, vio que era un terreno hermoso, apacible, rico en vegetación de encinas y madroños, con abundante agua… cerca había pastores con rebaños, gente amable que, sin patria, esperaba la señal de los dioses que les indicase donde asentar su patria. Ocno les contó su sueño y allí mismo comenzaron a construir una ciudad con una muralla, un palacio y un templo.

Terminada la ciudad, surgió el conflicto cuando se dispusieron a consagrarla a los dioses, partidarios unos de Apolo y otros no. Ocno volvió a convocar a Apolo en uno de sus sueños, suplicándole que diera una respuesta a este conflicto, Apolo le indicó dos cosas importantes: la primera, que la ciudad debería consagrarse a la diosa “Metragirta”, llamada también “Cibeles”, diosa de la tierra, hija de Saturno; y la segunda, que había llegado el momento de ofrecer su propia vida para que cesara la discordia y se salvase la ciudad.

Al despertar, Ocno transmitió el sueño a sus gentes y mandó cavar un pozo profundo. Cuando estuvo terminado, se introdujo en el mismo y taparon la boca con una enorme losa tallada. Todo el pueblo se sentó alrededor mientras oraban y entonaban cantos fúnebres, hasta que, la última noche de aquella luna, se desató una terrible tormenta y de las cumbres de Guadarrama, descendió en una nube la diosa Cibeles, que arrancó a Ocno de su tumba y lo hizo desaparecer.

Desde entonces, la ciudad se llamó con el nombre de la diosa Metragirta. Después, pasó a ser Magerit y de aquí a Madrid, “La ciudad de los hombres sin patria”.

Madrid

SALAMANCA (ESPAÑA)

La ciudad existe desde antes del dominio del Imperio Romano, fueron los vacceos quienes la construyeron para defender la zona ocupada, y siempre fue considerada una plaza con mucho valor (tanto es así que es sitiada y saqueada por Aníbal, conquistada por los cartagineses, y finalmente romanizada y anexionada a la provincia de Lusitania).

Son muchos los posibles significados que se le dan al nombre de la ciudad de Salamanca, entre ellos nos encontramos con el de “la casa o ciudad de la magia”, quizá por la leyenda argentino-chilena de La Salamanca, lugar legendario en el que las brujas realizan sus aquelarres, y relacionado con la leyenda de la Cueva de Salamanca, donde se decía que impartía clases el Diablo.

Otros estudiosos explican el origen del nombre en un hidrónimo prerromano, seguramente celta, formado por las palabras Sal– (‘río’), –am(a)- (‘cauce’ o ‘madre (de)’), y -antia (‘ancho o grande’), que haría referencia al río Tormes.

También se dice que procede del dios celta Helman, adorado en estas tierras, y de su nombre procede el de Helmantica, adjetivación posiblemente por influencia latina, y de la cual proceden todos los nombres de la ciudad, Salamantia, Salamantica, hasta llegar al actual, Salamanca.

Salamanca

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